Mañana es el día. O en unos días. Llevas meses estudiando, haciendo esquemas, repasando legislación, corrigiendo tu programación una y otra vez. Y ahora que el examen está cerca, probablemente tu cabeza no para: ¿he estudiado suficiente?, ¿y si me bloqueo?, ¿y si me preguntan justo lo que menos domino?
Respira. Este artículo no es una guía de técnicas de estudio ni un listado de consejos genéricos. Es lo que le diríamos a cualquier opositor que está a punto de enfrentarse al examen más importante de su carrera profesional.
Tabla de contenidos
Todo el trabajo ya está hecho
Este es el primer pensamiento que debes fijar en tu cabeza: el trabajo ya está hecho. Lo que has estudiado durante estos meses no desaparece la noche antes del examen. Está ahí, consolidado, aunque los nervios te hagan dudar de ello.
La semana previa al examen no es el momento de aprender cosas nuevas. Es el momento de confiar en lo que ya sabes. Los opositores que intentan «repasar todo» en los últimos días no llegan mejor preparados al examen, llegan más agotados y más inseguros. Y eso tiene un coste real en el rendimiento.
Si has seguido un método estructurado durante tu preparación, si has hecho simulacros, si has trabajado tu programación con criterio, tienes más de lo que crees. El problema es que los nervios distorsionan esa percepción y te hacen enfocarte en lo que no sabes en lugar de en todo lo que sí dominas.
Los nervios no son el enemigo
Hay un error muy extendido entre los opositores: interpretar los nervios como una señal de que algo va mal. No lo es. Los nervios antes de un examen importante son una respuesta fisiológica normal que, bien gestionada, mejora el rendimiento. Te mantienen alerta, activan tu memoria y te dan la energía que necesitas para estar al cien por cien.
El problema no son los nervios en sí. El problema es la narrativa que construimos alrededor de ellos. «Estoy nervioso» se convierte en «voy a bloquearme», que se convierte en «voy a suspender», que se convierte en «todo este tiempo ha sido una pérdida». Ese encadenamiento catastrófico es el verdadero enemigo, no la activación nerviosa en sí.
Cuando notes que los nervios se disparan, recuerda que llevas meses preparándote para este momento. Que has hecho simulacros. Que conoces el formato del examen. Que no entras a ciegas. Puedes leer más sobre cómo gestionar el proceso completo con cabeza en el artículo sobre cómo preparar las oposiciones de Educación Física.
Qué hacer y qué no hacer los días previos
Sí debes hacer:
Repasar esquemas y resúmenes de los temas que más dominas. No para aprender, sino para activar esa información y llegar al examen con ella caliente. Revisar una última vez tu programación, no para cambiarla, sino para tenerla fresca. Dormir las horas necesarias los dos días anteriores, porque el sueño consolida la memoria y ningún repaso de última hora compensa su falta. Y preparar todo lo logístico con antelación: documentación, material permitido, ruta al lugar del examen, horario de llegada.
No debes hacer:
Empezar a estudiar temas que no has trabajado bien durante la preparación. A estas alturas, intentar aprender algo nuevo genera más confusión que seguridad. Compararte con otros opositores en grupos de WhatsApp o redes sociales, donde siempre hay alguien que parece saber más que tú. Y sobre todo, no cambies tu rutina de sueño ni tu alimentación en los días previos. La estabilidad física ayuda a la estabilidad mental.
El día del examen: cómo afrontarlo
Llega con tiempo. El estrés de los últimos minutos antes de entrar al aula puede desestabilizar incluso a quien lleva la mejor preparación. Llegar con margen te permite asentarte, respirar y activar el modo examen de forma tranquila.
Cuando te entreguen el examen, lee todo antes de empezar a escribir. Parece obvio pero muchos opositores se lanzan sobre la primera pregunta sin haber leído el conjunto. Esa lectura inicial te da una visión global que te ayuda a distribuir el tiempo y a identificar dónde puedes lucirte más.
Gestiona el tiempo con consciencia. Si te atascas en una pregunta, pasa a la siguiente y vuelve después. Dejar en blanco una pregunta que sabes por quedarte bloqueado en otra es uno de los errores más frustrantes del examen. Las claves para estudiar oposiciones de Educación Física que hemos desarrollado anteriormente también son aplicables en el momento del examen: estructura, claridad y gestión del tiempo son igual de importantes dentro del aula que fuera.
Sobre la defensa oral: lo que nadie te cuenta
Si tu convocatoria incluye defensa oral, hay algo que debes tener muy claro: el tribunal no busca perfección. Busca coherencia, seguridad y capacidad de argumentar. Un opositor que defiende su programación con convicción, aunque no sea perfecta, genera mucho mejor efecto que uno que la domina técnicamente pero transmite inseguridad.
Habla despacio. Es el consejo más repetido y el menos seguido. Los nervios aceleran el habla y eso transmite precipitación e inseguridad. Respirar y hablar despacio te hace sonar más seguro aunque por dentro estés temblando.
Si no sabes responder a una pregunta del tribunal, no improvises con información que no dominas. Es mucho mejor decir «en este aspecto mi programación contempla tal enfoque por estas razones» y mantenerte en terreno seguro, que lanzarte a un territorio que no controlas y perder la credibilidad que habías ganado.
Una última cosa antes de entrar
Todo lo que has hecho hasta aquí tiene valor, independientemente del resultado de este examen concreto. La preparación de unas oposiciones de Educación Física te ha convertido en un profesional más completo, con un dominio del temario, de la didáctica y de la legislación que va a acompañarte durante toda tu carrera docente, tengas plaza o no.
Eso no es un consuelo de consolación. Es una realidad. Y también es verdad que quienes afrontan el examen con esa perspectiva, sin jugárselo todo a una sola carta emocional, rinden mejor. La presión excesiva contrae, la confianza en el trabajo hecho libera.
Entra, da lo mejor de ti y confía en los meses de preparación que tienes detrás. Es todo lo que puedes hacer, y es suficiente. Para los que quieran seguir mejorando su preparación después de este examen o prepararse para la siguiente convocatoria, el artículo sobre preparación de oposiciones es un buen punto de partida.
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