¿Llevas meses estudiando el temario pero nunca has hecho un simulacro de oposición en condiciones reales? ¿Te da vértigo pensar en cómo vas a responder el día del examen con el tiempo encima y los nervios a flor de piel? ¿O has hecho algún simulacro pero sin corrección ni feedback y no sabes realmente en qué punto estás?
Si es así, estás cometiendo uno de los errores más comunes y más costosos de la preparación. Estudiar el contenido es necesario, pero no suficiente. Sin simulacros de oposición que repliquen las condiciones reales del examen, llegas al día D sin haber entrenado para lo que realmente te van a pedir. En este artículo te explicamos qué son, para qué sirven y cómo sacarles el máximo partido.
Tabla de contenidos
Qué es un simulacro de oposición y por qué no es lo mismo que estudiar
Un simulacro de oposición es una reproducción lo más fiel posible de las condiciones reales del examen: mismo tiempo, mismo formato, misma presión y, cuando está bien diseñado, mismos criterios de corrección que aplicaría un tribunal real.
La diferencia con estudiar es fundamental. Cuando estudias, tienes el apunte delante, puedes pausar, retroceder y consultar. Cuando haces un simulacro de oposición, no. Y esa diferencia activa mecanismos completamente distintos: la gestión del tiempo, el control de los nervios, la capacidad de estructurar respuestas bajo presión y la habilidad de priorizar cuando el reloj corre.
Los deportistas de élite no solo entrenan las habilidades técnicas. Compiten en condiciones similares a las de la competición real antes de llegar a ella. Los opositores deberían hacer exactamente lo mismo. Si quieres entender mejor cómo encajan los simulacros dentro de una preparación completa, te recomendamos leer sobre cómo preparar las oposiciones de Educación Física.
Qué mide realmente un buen simulacro de oposición
Un simulacro de oposición bien diseñado no solo mide cuánto sabes. Mide cosas mucho más específicas que el estudio teórico no entrena:
Gestión del tiempo. Uno de los factores que más opositores derrumba el día del examen. Saber cuánto tiempo dedicar a cada parte, cuándo pasar página y cómo distribuir el esfuerzo a lo largo de toda la prueba es una habilidad que solo se desarrolla practicando en condiciones reales.
Capacidad de síntesis bajo presión. Saber un tema en profundidad no garantiza que puedas desarrollarlo bien en el tiempo que te da el examen. El simulacro entrena esa capacidad de ir a lo esencial sin perder rigor.
Detección de lagunas reales. Muchos opositores creen que dominan un tema hasta que tienen que desarrollarlo sin apuntes y con el tiempo contado. El simulacro de oposición saca a la luz las lagunas que el estudio pasivo oculta.
Control emocional. La ansiedad del examen es real y afecta al rendimiento. Cuantos más simulacros de oposición hayas hecho, más familiar te resultará esa presión y mejor la gestionarás cuando de verdad importe.
Cuántos simulacros de oposición necesitas y cuándo hacerlos
No existe una fórmula única, pero sí hay criterios claros. En una preparación de 12 a 18 meses, lo razonable es hacer entre 4 y 6 simulacros de oposición completos, distribuidos estratégicamente a lo largo del proceso, no concentrados todos al final.
El primer simulacro debería hacerse cuando hayas completado aproximadamente el 40% del temario. No para obtener una nota brillante, sino para tener una foto real de tu punto de partida y detectar qué áreas necesitan más trabajo.
Los simulacros intermedios, a medida que avanza la preparación, permiten medir el progreso de forma objetiva y ajustar el plan de estudio en consecuencia. Y el último simulacro, idealmente unas semanas antes del examen real, sirve como ensayo general en condiciones lo más parecidas posible a las del día D.
Lo que nunca debes hacer es llegar al examen real sin haber completado ni un solo simulacro de oposición. Ese error, que comete una cantidad sorprendente de opositores, tiene un coste enorme en rendimiento y en control emocional.
La corrección del simulacro: donde está el verdadero valor
Hacer un simulacro de oposición sin una corrección detallada es como entrenar un partido de fútbol sin que nadie te diga qué has hecho mal. El ejercicio tiene algún valor, pero pierdes lo más importante.
Una buena corrección no se limita a decirte si has aprobado o suspendido. Te explica por qué has perdido puntos en cada apartado, qué criterios aplica el tribunal, qué aspectos de tu respuesta demuestran dominio del contenido y cuáles revelan lagunas o imprecisiones. Esa información es la que te permite mejorar de forma real entre simulacro y simulacro.
Por eso no todos los simulacros de oposición son iguales. Un simulacro sin corrección profesional tiene un valor muy limitado. Puedes complementar este trabajo con las mejores técnicas de estudio para sacar el máximo partido al tiempo entre simulacros.
Simulacros adaptados a tu comunidad autónoma
Este es un detalle que marca una diferencia enorme y que muchas academias ignoran. El formato del examen, el tiempo disponible, el peso de cada parte y los criterios de evaluación varían según la comunidad autónoma. Hacer simulacros de oposición con un formato genérico que no corresponde al de tu convocatoria específica es prepararse para el examen equivocado.
Si vas a opositar en Andalucía, los simulacros deben replicar exactamente el formato de esa convocatoria. La estructura de la oposición de Educación Física Primaria en Andalucía no es la misma que la de otras comunidades, y los criterios de evaluación tampoco. Lo mismo ocurre con la oposición de Educación Física Secundaria en Andalucía, que tiene su propia estructura y sus propios tiempos.
En Madrid, la oposición de Educación Física Primaria en Madrid presenta particularidades específicas en cómo se evalúa tanto la parte teórica como la programación. Y en Castilla-La Mancha, la oposición de Educación Física Secundaria en Castilla-La Mancha tiene criterios propios que deben estar presentes en cada simulacro que hagas durante tu preparación.
Cómo prepararte mentalmente para un simulacro de oposición
Un simulacro bien aprovechado empieza antes de sentarte a escribir. Estas son las claves para sacarle el máximo partido:
Establece las mismas condiciones que el día real: mismo horario si es posible, sin móvil, sin consultar apuntes, con el tiempo controlado desde el primer minuto. Cuanto más fielmente repliques las condiciones reales, más útil será el entrenamiento.
Después del simulacro, antes de ver la corrección, haz tu propio análisis: ¿en qué partes has sentido más inseguridad?, ¿dónde te ha faltado tiempo?, ¿qué preguntas te han pillado con lagunas? Ese ejercicio de autoevaluación, contrastado después con la corrección profesional, es enormemente formativo.
Y sobre todo, no uses el resultado del simulacro como medida de tu valía. Es una herramienta de diagnóstico, no un juicio. Lo que importa es la tendencia: que cada simulacro de oposición te encuentre mejor preparado que el anterior.
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